La contaminación es la introducción al ambiente de agentes que lo afectan negativamente, a los que llamamos contaminantes.
Entre los contaminantes más comunes, se encuentran sustancias químicas tóxicas, como el material particulado y demás sustancias generadas por procesos de combustión incompletos, solventes y productos desechados que se integran con dificultad a la naturaleza.
Sin embargo, no es necesario que una sustancia sea tóxica para ser contaminante. Un ejemplo de ello es el anhídrido carbónico. Este gas podría ser tolerado por seres vivos en concentraciones muchísimo más altas de las que encontramos en el aire, pero contribuye a calentar el planeta debido a un fenómeno conocido como efecto invernadero. Otro ejemplo es lo que ocurre con el fluído de trabajo empleado en los sistemas de refrigeración más antiguos, que favorece la destrución del ozono que se encuentra en la estratósfera y que nos protege de la radiación ultravioleta.
Además de ciertas sustancias químicas nocivas, pueden resultar contaminantes ciertos agentes físicos, como el calor producido por plantas térmicas cuando se le elimina en cursos de agua de poco caudal, la generación de ruidos y las radiaciones de alta energía generadas por sustancias radiactivas.
Glosario Energía.
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