Entre los elementos
que no nos gustaría tener en nuestro vecindario se encuentran las antenas
de telefonía celular.
Entre las principales razones que tenemos para querer estar alejados de dichas
estructuras están las
radiaciones
que emiten, lo poco estéticas que suelen ser
y la consecuente pérdida de valor de nuestras casas.
¿Es cierto que las radiaciones electromagnéticas provocan daño a la salud?
Los efectos que provoca la radiación dependen en gran medida de
las características de la onda (frecuencia e intensidad).
Entre las ondas de menor frecuencia que solemos usar están las de
radio y televisión. Éstas atraviesan nuestro cuerpo como si fuera
transparente, han sido empleadas para transmisiones
comerciales desde hace más de 80 años y no parecen causar efectos
sobre el cuerpo humano.
De una frecuencia mayor son las microondas, que son las utilizadas
en teléfonos celulares. Estas, al penetrar nuestro cuerpo producen calor
y pueden elevar la temperatura de nuestros tejidos. De hecho, el
horno microondas se basa en ese principio.
Luego siguen las radiaciones infrarrojas; las mismas que son emitdas
en intensidades bastante altas por estufas radiantes y el sol, sin causarnos daño.
De una frecuencia mayor es la
luz visible,
con la cual hemos convivido sin problemas por millones de años.
Ahora bien, si aumentamos más la frecuencia, nos encontraremos con
las radiaciones ionizantes, comenzando por la luz ultravioleta, rayos X y
radiaciones propias de reacciones nucleares. Estas radiaciones son capaces
de arrancar electrones de las moléculas que nos componen y, en consecuencia,
alterar su estructura.
¿Puede la radiación provocar cáncer?
En el caso de las radiaciones ionizantes sí, ya que pueden alterar
la estructura de nuestro ADN.
Sin embargo, este fenómeno de alteración de estructura molecular no se
da en el caso de las emisiones de menor frecuencia. Por lo mismo,
de existir algún tipo de daño provocado por microondas, debería ser por
un mecanismo distinto.
¿Puede causar daño el calor generado por las microondas?
Si la temperatura de nuestros tejidos sube en varios grados celcius, se dañarán. Sin embargo, aportes de calor pequeños son perfectamente manejables por nuestro cuerpo. Por este motivo, se han establecido normas que limitan la intensidad de las raciaciones que salen del recinto en que se encuentra la antena a niveles seguros.
¿De qué depende la intensidad de la radiación?
La intensidad depende de la potencia y de la distancia a la que se encuentra la antena.
Si me paro en la base de una antena de telefonía, ¿estaré expuesto a una radiación muy intensa?
No necesariamente, ya que una instalación típica está conformada por un mástil que sirve de soporte y una o más antenas que están situadas en su extremo superior. Así, si nos paramos junto a una de estas estructuras, seguiremos estando a algunas decenas de metros de la fuente de radiación.
¿Es buena idea limitar el número de antenas en una ciudad?
Si nos interesa reducir la intensidad
de la radiación, no.
En telefonía celular, cada teléfono se comunica con la antena más cercana.
Mientras menor sea la separación entre el teléfono y la antena que lo atiende,
menor será la potencia con que debe transmitir la antena para mantener una
comunicación de calidad. Una separación grande entre antenas, en cambio, obliga a
instalar sistemas potentes, capaces de transmitir a gran distancia.
¿Por qué las empresas de telefonía instalan tantas antenas?
Porque así pueden atender a más clientes.
Cada empresa de telefonía celular tiene derecho a usar un rango
de frecuencias que le permite mantener un número limitado de
comunicaciones simultáneas.
Si quieren atender a más clientes, deben dividir el territorio en muchas
zonas o celdas, donde cada zona tiene su propia antena. Este
sistema les permite utilizar una misma frecuencia para atender a distintos
clientes que se encuentren en celdas separadas.
¿Es buena idea hacer algo para que las empresas compartan antenas?
Aunque desde un punto de vista estético traería beneficios, al reducirse el número de antenas, se sumarían las potencias de transmisión de cada una de las empresas. Por lo mismo, si queremos niveles bajos de radiación en torno a estas estructuras, es preferible que cada empresa construya su propia antena.
¿Deberían normarse las distancias entre las antenas y los lugares por donde circulan personas o se desarrollan ciertas actividades?
Probablemente no tenga mucho sentido si lo que nos preocupa es la radiación, ya que una norma que establece límites a la intensidad de la radiación permite controlar de mejor manera este aspecto.
Por otra parte, es de esperar que, en la medida en que aumente la demanda por el uso de la red de telefonía celular, se instalen más antenas, pero con áreas de cobertura más pequeñas y, por lo tanto, de menor potencia.
Una antena de microelda puede ser perfectamente un dispositivo del tamaño de una lámpara fluorescente adosado a una pared y, si lo llevamos al extremo, podemos tener antenas base del tamaño de un teléfono celular y de mínima potencia, como las que se emplean en algunos recintos cerrados con problemas de recepción.
¿Debemos preocuparnos más por las antenas de las empresas telefónicas o por nuestros propios teléfonos portátiles?
Tener una antena en el sitio
del vecino es como tener una estufa a unos cuantos metros de
distancia: es una fuente de
energía
importante, pero difícilmente nos causará daño.
Tener un teléfono portatil, en cambio, es más parecido a tener
un encendedor junto al cuerpo: aunque la energía que emite
es ínfima comparada con la de la estufa, no podemos descartar
fácilmente la posibilidad de que nos cause algún daño localizado.
¿Por qué se recomienda usar manos libres?
Algunos investigadores sospechan
que la antena del teléfono celular apoyada en la cabeza podría calentar
algunas zonas del cerebro a niveles perjudiciales y, por lo mismo,
recomiendan mantener el teléono alejado de los tejidos más delicados
del cuerpo.
¿Es cierto que las microondas son perjudiciales
para enfermos cardíacos? Las microondas, al igual
que las demás ondas de radio, pueden alterar el funcionamiento
de artefactos electrónicos cuando la intensidad es importante.
Por lo mismo, no se recomienda a las personas con marcapasos
llevar su teléfono celular en el bolsillo de la camisa.
¿Puede una de
estas antenas interferir con las señales de radio y televisión?
Si la señal es débil, podría verse afectada.
¿Se puede hacer algo desde
un punto de vista normativo para reducir el impacto que las antenas
de telefonía celular generan en su entorno? Es probable que se puedan hacer
algunas cosas.
¿Se puede hacer algo para
que la empresa busque un acuerdo con los vecinos sin que estos últimos
abusen de la situación? Probablemente sí. Habría que
conseguir que la empresa obtenga un beneficio si los vecinos
aprueban el proyecto de instalación.
Acerca de Territorioverde.cl – Términos de uso de la información
Sin embargo, la radiación proveniente de una antena fija no tendría
por qué causar problemas a una persona
con marcapasos mientras ésta no ingrese al recinto en que está
ubicada dicha estructura ni se encarame en una antena situada en un lugar público.
Si bien estas estructuras no parecen afectar la salud de las personas,
sí pueden afear el entorno y, en algunos casos, afectar la recepción
de señales de radio y televisión.
Sin embargo, estos efectos negativos se pueden compensar o mitigar.
Las antenas se pueden mimetizar, vistiéndolas de palmeras o
incorporándolas de manera cuidadosa a la estructura de construcciones
existentes.
Un deterioro en la recepción de señales débiles puede ser fácilmente
compensado, ofreciéndoles a los vecinos afectados televisión por cable
sin costo.
Así las cosas, lo ideal sería conseguir un acercamiento entre la empresa de
telefonía y los vecinos, para que lleguen a un acuerdo razonable y equilibrado.
Una posibilidad es que si la empresa logra que los vecinos ubicados a,
digamos, 100 metros a la redonda, aprueben el proyecto, éste se pueda
ejecutar sin solicitar mayores permisos a organismos públicos.
Otra posibilidad es que, en caso de no llegar a un acuerdo, la empresa
deba pagar algún impuesto adicional.
Lo importante es que la empresa tenga incentivos para buscar una
buena solución de común acuerdo, pero que no quede paralizada
en un escenario desfavorable.
Por Eduardo Jahnke S.
Ingeniero Civil Industrial
Agosto 2007